“No existe la madre perfecta. Existe la mejor madre para cada hijo”

Paloma Blanc Muro de Zaro es madre de ocho hijos y creadora de la cuenta de Instagram 7paresdekatiuskas. Cada día miles de seguidores se asoman a su perfil donde encuentran una visión positiva y natural de la maternidad que compartió en su intervención en el II Encuentro de la Asociación Navarra de Familias Numerosas. Un soplo de aire fresco y buen humor que nos dejó claro que ser madre es mucho mejor con una sonrisa en la boca.

¿Cómo te sientes mas tú hoy por hoy? ¿Como Paloma o como Paloma madre de ocho hijos?

Ha sido una evolución en mi vida, ahora mismo lo que más hay es esa Paloma madre pero no siempre ha sido así. Por fin estoy empezando a disfrutar, he encontrado el punto de equilibrio y de felicidad para disfrutar de la maternidad.

¿Cómo encontraste ese equilibrio?

Sufrí mucho, estaba muy mal organizada y llegó un punto en el que estaba tan estresada que me di cuenta de que tenía que cambiar. Entendí que no podía seguir siendo una madre gritona, desesperada; lloraba todas las tardes, gritaba a los niños… no disfrutaba nada aunque yo ni siquiera era consciente.

 

Aquello como dices fue un antes y un después, ¿pero no has tenido otras veces la sensación de tener que cambiar de rumbo en tu maternidad?

Claro y eso es bueno, aunque no sea fácil. Me parece que es un arte. Poder encontrar distintos caminos, los que se necesitan en cada momento. Yo ahora como madre de adolescentes he entrado en una etapa de la maternidad que no conocía. Antes era física, y ahora es muy de cabeza y mucho más de estar en casa.

La mejor madre para cada hijo

Para ti, ¿qué es lo mejor de la maternidad?

Lo mejor es conocer una nueva manera de amar que pienso que no te la aporta ninguna otra situación en la vida. Es un amor que crece, que es infinito y que te hace proyectarte en ellos. Siempre digo que cuando una persona es madre deja de ser ella para convertirse en sus hijos. Se entrega totalmente.

¿Y lo peor?

Quizá estar siempre pensando que no lo hacemos bien. La sensación de culpa continua que nos persigue. Nos hemos puesto el listón tan tan alto.. y no hace falta ser la madre perfecta.

¿Existe esa madre perfecta?

No, existe la mejor madre para cada hijo. Somos las mejores madres para nuestros hijos. Pero no existe la madre perfecta y menos mal. Me parecería horrible, nadie querría serlo. Además, tenemos derecho como madres a equivocarnos, a caernos y a levantarnos y a pedir perdón a nuestros hijos.

 

Familias grandes y el desafío del tiempo y de educar

 

Al margen de las exigencias, la culpabilidad, ser madre y más en una familia grande es también un desafío físico, sobre todo, en los embarazos. ¿Cómo consigues tú superar los momentos difíciles de la maternidad?

Es entonces cuando hay que hacer equipo. Que el otro arrime el hombro resulta fundamental para seguir adelante con una familia tan grande y en ese sentido me siento muy afortunada. Personalmente, los partos y los embarazos los sufro mucho físicamente pero me da igual, son nueve meses y luego voy a tener un hijo para toda la vida.

 

¿Y por qué tener una familia grande hoy en día?

Yo vengo de una familia muy grande, somos ocho hermanos y mi marido seis. Con lo cual siempre he tenido muy claro que el mejor regalo que le puedo hacer a mis hijos son hermanos. Mucho más que las zapatillas de marca o un viaje a Eurodisney. Eso es lo que realmente les va a quedar en la vida. Yo lo viví y sencillamente aunque sea por propia vivencia personal es lo que quiero para  mis hijos. Y además es que es muy divertido, caótico, pero muy divertido.

No obstante, tener una familia grande supone un desafío en muchos sentidos, también en cómo organizar el tiempo que dedicas a cada hijo. ¿Qué te parece a ti?

Es indudable que tenemos menos tiempo para cada uno y además creo que decir lo contrario sería mentir al mundo. Sin embargo, todo lo que aporta una familia numerosa suple con creces a donde no llegamos las madres. Yo soy la cuarta de ocho y nunca eché de menos que me dedicaran más tiempo. Aún así sí que es cierto que hay que buscar ratos en el día a día para compartir con cada uno de ellos. Tener los ojos muy abiertos y aprovechar cada oportunidad.

¿Qué es lo que querrías inculcar a tus hijos y aquello que te costaría mucho tolerar?

Yo quiero que les quede la alegría. Me gustaría que me recordaran como una madre alegre. Y al mismo tiempo, nunca pasaría porque no entendieran que ellos están aquí para ayudar a los demás. Que se tienen que abrir. Eso es lo que yo necesito enseñarles. Y en el momento en el que viera que eso no es así, por ahí no pasaría. Luego ya intento huir de los “nuncas” o “jamases”. Mis hijos son niños normales: se pelean, desobedecen,… No somos un ejército.

Redes sociales: la familia tiene que estar ahí

Tú manejas una cuenta en Instagram con miles de seguidores, ¿cómo gestionas la exposición de tus hijos?

Es un tema del que se habla muy poco y me parece súper interesante. Yo tengo mi manera de verlo y respeto las de todo el mundo. Personalmente, si revisas mi muro y las imágenes que yo pongo, intento no enseñarles demasiado, trato de proteger su intimidad siempre y su privacidad en la medida de lo posible. En mi perfil hay muchas fotos de espalda, de lado, muchas otras donde no se les ve bien. Además, intento ser yo la protagonista de mi cuenta y eso que soy muy consciente de que cuando enseño sus caras los likes suben muchísimo más. En cualquier caso, lo importante es no exhibir por exhibir, si muestras tiene que haber una razón buena detrás, algo que aporte.

 

¿Crees que el hecho de tener una madre con cuenta en Instagram influye en su manera de gestionar sus propios perfiles?

Sí. Para ellos tener de referencia a su madre y ver cómo le doy un uso familiar a las redes está también orientando su propio uso. Cuando entro en sus cuentas me sorprende ver que muchas de sus imágenes son familiares y no son fotos suyas de selfies en la playa. Por eso es bueno estar en redes sociales. La familia tiene que estar ahí.

No obstante, ¿piensas que quizá hemos llegado un poco lejos en el uso de las redes?

Sí, hay una tendencia que no funciona bien, ni en mis hijos, ni en mi misma, ni en la sociedad en general. Lo veo y creo que tenemos que iniciar entre todos un cambio de tendencia hacia la desconexión. Hasta que nos ordenemos, todo va a salir bien pero hay que ponerse seriamente con ello.